octubre 25, 2016

MORFOPSICOLOGÍA

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La Morfopsicología es una ciencia clínica, humana, que estudia de manera muy precisa, el carácter, el modo de conocer y comprender a las personas, sus actitudes y aptitudes por medio de la observación del rostro y los elementos que lo componen. Se basa en un paciente trabajo de observación que de manera sintética cubre tres campos: la biología, la fisiología y la psicología.

Debe recordarse que no hay ningún ser sin cuerpo, que el cuerpo expresa pues nuestra vitalidad, que el cuerpo se acuerda de todo, que retiene las huellas del pasado y a veces las promesas del porvenir… Así las heridas del cuerpo expresan un trabajo de duelo inacabado, una renuncia insegura que permite abordar nuevos proyectos… Sin embargo, como la ostra que en su herida es portadora de una perla, el individuo al conocer sus puntos perfectibles con sus puntos perfectibles es capaz de mejorar su destino. Dicho esto, el cuerpo no es más que un aspecto de la realidad, la Morfopsicología es pues una herramienta rica pero limitada, como todas las herramientas.

El primer mensaje que quisiera transmitirles es que la Morfopsicología fue creada por el Doctor Corman, psiquiatra infantil, y que el lema de la SFM, sociedad que creó para impartir sus enseñanzas, es: “comprender y no juzgar”. Así pues la Morfopsicología es una herramienta de desarrollo personal y no una herramienta de exclusión, no permitirá nunca conocer nuestros secretos más íntimos. Hay que racionalizar nuestros miedos hacia esta disciplina. La Morfopsicología nos permite conocer nuestras motivaciones, situarnos en un nivel superior, en un conflicto, situarnos a un meta-nivel para no tomar la comunicación con el otro de manera superficial.

El segundo mensaje es que el rostro, al contener la casi totalidad de los órganos de los sentidos, tiene un significado y revela el funcionamiento del ser y sus intercambios con el mundo exterior. Cuerpo y espíritu, fisiología y psicología están animadas por la misma fuerza, desde un punto de vista espiritualista podríamos decir que es como si el individuo se precediera a sí mismo, como si la totalidad de la información se encontrara codificada, de manera cuantitativamente igual, en la parte, según la teoría de los fractales. De esta manera, el rostro nos permite descubrir nuestro interior, nuestros talentos, conduciéndonos hacia un excelente comportamiento si tomamos conciencia de ello o hacia repetidos fracasos si los deseos que nos motivan permanecen en el inconsciente. Esta toma de conciencia se ve favorecida por el hecho de que, a lo largo de nuestra vida, las elecciones son repetitivas y están dictadas por nuestra estructura profunda. El destino no es, en efecto, más que la forma que toman nuestros deseos. Además por la biología sabemos que la forma de cualquier ser vivo, es la consecuencia de la información que le anima.

El tercer mensaje se refiere a que la imagen que nos hacemos del otro nos proporciona un mensaje. Experiencias recientes sobre el estrés subrayan el hecho de que delante de un desconocido, nos preparamos para atacar o para huir y que este tipo de reacción está gravada en nuestro cerebro desde tiempos inmemorables. El rostro es un conjunto de huesos, músculos, nervios y piel. Es la puerta de salida de nuestro cerebro y de nuestra interioridad, de nuestras emociones y de nuestros mecanismos de racionalización.

El morfopsicólogo está capacitado para ver nuestras tendencias y competencias naturales y los puntos perfectibles, siendo una ciencia pluridisciplinar para orientar hacia los estudios y profesiones donde la persona desarrollará al máximo sus capacidades y competencias, en el campo de la orientación profesional; en la mediación de conflictos, como herramienta para la detección y orientación de problemas estructurales de la personalidad, conflictos relacionales padres-hijos, asesoramiento pre-conyugal, problemas y conflictos de pareja; como coach, en la evaluación, configuración y cohesión de equipos de trabajo y competitivos, en la identificación de talentos dentro y fuera de la empresa. Al ser un conocimiento integral de la persona éste, se convierte en una herramienta pluridisciplinar para identificar el consciente e inconsciente de las personas y para orientarlas en este mundo cada vez más complejo. Igualmente para diagnosticar psicopatologías y para avizorar tendencias del individuo y orientarle en lo que debe hacer para erradicar los trastornos que le causan su estructura o cómo mejorarlos.

Hasta ahora, la Morfopsicología había sido cuestionada porque se decía que era poco científica y porque era difícil someterla al método estadístico y es cierto puesto que, como se ha dicho más arriba, no es una ciencia matemática, pero es que lo humano, afortunadamente, no es matemático, es infinito, y por ello se deben conocer las reglas o principios que lo animan, aunque el rostro no es un rasgo o una suma de rasgos, es una composición que interactúa sincrónicamente en cada uno de nosotros con matices diferentes. En el libro El Rostro y la Personalidad 4ª Edición se demuestran las conexiones entre cerebro, rostro y conducta.

Esta concepción negativa que la psicología oficialista y tradicional tiene de la Morfopsicología se debe a que, tanto la medicina occidental como la psicología, se inspiran en el principio filosófico de Descartes, el cual sostiene que cuerpo y alma (cuerpo y mente) son diferentes y la Morfopsicología, está inspirada en la filosofía de Spinoza para quien cuerpo y mente (cuerpo y alma) forman una única realidad.

Fuente: Julián Gabarre Mir